Fácil para ellos, difícil para nosotros.

De niños nuestra imaginación parece no tener límites. Desde el momento en que extendemos los brazos para simular que somos un avión que va a despegar o cuando nos toca disfrazarnos de nuestros héroes en carnaval, tenemos la oportunidad de contrastar la facilidad con la que un personaje parece poder realizar acciones que parecen cotidianas y sencillas. Sin embargo, en la vida real no lo son tanto.
Imagen de "York in a Box"
Recuerdo que cuando tenía 9 años tuve mi momento de obsesión por la arqueología, la exploración y la aventura, tomando como referentes a Indiana Jones y Lara Croft. Tanto en las películas como en los videojuegos, sus acciones se nos hacen usuales. Nos parecen fáciles, pero luego en el campo cuando intentas enganchar una cuerda a una rama y te cuelgas para balancearte y sortear ese pozo de lava imaginario, descubres que tus 40 kilos de imberbe cuerpo cuentan... y mucho. Y ahí, tras caerte de culo -porque la cuerda no se enganchó bien, o la rama quebró, o simplemente no contaste con que no eres capaz de soportar tu propio peso quemándote las manos con la cuerda-, te das cuenta de lo duro que es ser un héroe en términos físicos.

Manteniendo la tecla de acción y moviendo el control de dirección de un mando podemos hacer que un héroe escale el Everest sin sudar. Cuando leemos o vemos como Frodo se dispone a arrojar el anillo en el Monte del Destino, muchas veces pensamos “Yo lo haría antes. No tardaría tanto. No dudaría. ¡Pero hazlo ya, copón!”
Igualmente no solemos entender por qué cuando el héroe tiene al malo en una situación de dominio, no termina de darle el golpe de gracia, frustrándonos cuando éste último aprovecha una distracción para darle la vuelta a la situación y ponérselo más difícil.
“¿Por qué dudas? ¡Quítatelo de en medio ya, que te la va a liar!”

En la vida real la física y la psicología nos acompañan para aguarnos la aventura. El cansancio nos haría perder fuerzas en la escalada, y realizar un movimiento en falso que nos haría caer. Tampoco somos conscientes de que en el Monte del Destino no lograríamos ni siquiera acercarnos al cráter debido al calor y, por último, las mentes sanas dudan, se cuestionan sus acciones, y por supuesto no se ensañan, ni siquiera con los adversarios.

Escenas y acciones que parece que ya podríamos saber, de cara a encontrarnos en las mismas circunstancias que los personajes a los que tanto amonestamos por no acometerlas “como nosotros las haríamos”, se convierten en la vida real en retos de mucha envergadura.
Y sin embargo, dentro de lo realista, ¿podríamos plantearnos adquirir las habilidades de alguno de nuestros personajes favoritos?

Para poner un ejemplo, Indiana Jones tiene una curiosa lista de habilidades entre las que se encuentran:
  • Manejo de un látigo de domador de leones.
  • Disparar con revólveres, pistolas y subfusiles.
  • Montar a caballo.
  • Manejar tanques.
  • Nadar y bucear.
  • Boxear.
  • Idiomas: Inglés, Árabe y Chino.
  • Arqueología, que incluye:
    • Interpretación de mapas.
    • Conocimiento de textos históricos.
    • Conocimiento de culturas y costumbres.
  • Capacidad docente.
  • Estilo al vestir.
  • Locución agradable.

Hay muchas más, pero ¿quién conoce a alguien que reúna todas estas habilidades? Ni siquiera el “super primo” que todo lo hace podría lograr dominar al menos cuatro sin dejarse la vida dedicado a ellas. Porque un látigo no es tan ligero como parece, ni tan sencillo de manejar. Disparar un arma de fuego te hace comprender lo que significan cosas como el retroceso. Galopar a caballo –si no lo haces frecuentemente- es un ejercicio con el cuerpo bastante completo y complejo. Imagínate tratar de saltar desde ahí a un tanque... ¡para conducirlo! ¿Habéis visto un tanque por dentro? Tuve un compañero que hizo un programa de control para un tanque, explicarlo me llevaría varias publicaciones.

Pues nada, vamos entonces a nadar y bucear. Nadar no es muy complicado a poco que uno se pone, pero esas inmersiones directas que a veces vemos a más de diez metros, con la ropa puesta, sin equipo de buceo alguno y sin sufrir el “mal del buzo”... Solo falta que nos pongamos a cazar tiburones con un arpón.


Quitando todo lo físico, nos quedan esas habilidades con las que a veces nos sorprenden los personajes. Por ejemplo, cuando de pronto se ponen hablar en un dialecto de tribu de montaña que resulta que les enseñó su padre cuando tenían cinco años.

Lo vemos ¿no?

La compañía Ubisoft hizo una campaña muy buena sobre éste tipo de cosas cuando sacó a la luz el título Far Cry 4. Un grupo de chavales trataron de dominar un poco las habilidades del protagonista: escalada con gancho, parapente, conducción de vehículos por terrenos accidentados, tiro con arco,... Sus testimonios son bastante curiosos. Con la voz cascada del agotamiento explican como una sola persona no podría alcanzar ese nivel de movimiento.
Imagen de Far Cry 4
También en el cine se ha planteado este salto de habilidades entre el mundo real y el de ficción a través de títulos como Kick Ass, en la que el protagonista trata precisamente de ponerse al mismo nivel que un superhéroe de comic con consecuencias muy realistas.


Pero...
¿Por qué muchos héroes están tan hinchados de habilidades?
¿Y por qué nos gustan tanto?
¿No deberíamos pedir héroes que tengan nuestro mismo potencial para sentirnos algo más reflejados en su historia?

A finales de los años 80 se consolidó ese tipo de héroe completamente alejado de la capacidad potencial de un ser humano. Un héroe que triunfaba, ganaba y regalaba finales felices. Durante aquel final de siglo de bonanza, el estereotipo de héroe que siempre ganaba fue perdiendo esa fuerza, dejando paso al héroe que sufría y sangraba. El drama comenzaba a ganar terreno en la demanda del lector o espectador.
Ahora, tras haber atravesado una enorme crisis económica, los héroes vuelven a ganar, aunque se han llevado de esa primera década del siglo XXI la capacidad de sangrar un poco antes de lograr su objetivo. Estamos justo en ese punto.

¿Cuál será la próxima evolución? ¿Cuál es el tipo de héroe que espera ser descubierto en la próxima década?

Comentarios

  1. Yo creo que podría intentar 2 habilidades..a saber, : ESTILO AL VESTIR y LOCUCIÓN AGRADABLE.. , JE ,JE . Más asequible que conducir un tanque ,desde luego...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario