Antes de salir de La Tierra...

Por fin he logrado sacar algo de tiempo para escribir en el blog. Me encuentro esta Semana Santa disfrutando del norte. Gastronomía, procesiones, ferias y pueblos que ganan vida en fechas clave. Una semana interesante para reflexionar –se sea o no devoto-.

Mi reflexión, en concreto, gira en torno a los proyectos que tengo entre manos y los que están por venir. Mi saco de manuscritos va creciendo y mi obra va siendo validada y mejorada con la ayuda de mi equipo, mis lectores y la comunidad que van creando. El cierre de la trilogía Domus va viento en popa y en los ritmos previstos de publicación. Escribo tranquilo, concentrado y con toda la experiencia que voy acumulando para garantizar una obra que satisfaga lo más plenamente posible al lector. Está siendo muy emocionante esta primera incursión en el ciberpunk -u ópera VR-, que me ha obligado a dar mucho de mí.
De forma solapada, mi cabeza trabaja en los siguientes proyectos literarios en mi misión de volver a poner la ciencia ficción en la cumbre, haciéndola llegar a todos los públicos posibles. Esta Semana Santa me he estado planteando la forma de empezar a avanzar hacia uno de los hitos importantes que tendrá mi bibliografía. Esto es, mi ópera espacial.
Es algo para lo que quiero estar realmente preparado. Todavía quizás me queden un par de libros que sacar antes de ponerme con uno de los proyectos que debe tener todo autor de ciencia ficción que se precie. También me queda mucho que leer. Hoy día contar con los clásicos del género como Asimov, Orwell, Scott Card o K. Dick y releer sus obras no basta para encontrar algo de luz. Me refiero a esa luz original que muchos dicen alcanzar por mediación de una “musa” inspiracional, que les otorga el privilegio de visitarles en momentos concretos para concebir buenas obras. No, definitivamente esa “musa” puede ayudar, pero no se saca una obra de gran calado dependiendo solamente de ella. De hecho no suelo contar con ella cuando escribo. Creo que si existiese en la vida real y nos encontrásemos en la misma barra de bar ni me saludaría.

Hace falta echar bastante trabajo para saber por dónde sacar un manuscrito que vuelva a generar ese placer e ilusión al leerlo, y más aún, hacerlo accesible a ese público que todavía se enfrenta con reparos a la ciencia ficción. La ilusión por estudiar cómo puedes hacer lo más atractivo posible el género es un reto muy bonito.
La ópera espacial supone esa oportunidad, pero escribirla implicará un nivel que me propongo alcanzar a pulso. De momento, daremos un paso previo antes de salir de La Tierra –ya os avanzaré noticias-, con otro proyecto con el que quiero invitar a reflexionar conceptos más cotidianos. Según saque ese par de libros previos, valoraré comenzar con esa cumbre marcada. Pero es algo que no pienso tomarme a la ligera, y eso lo sabe la “musa” muy bien.
Quizás le venga también grande todavía, y tal vez por eso ni me salude.

Comentarios

  1. Ánimo ! y aprovecha tu merecido descanso para encontrar a las musas...( que espero no se hayan ido de vacaciones.. como las de Serrat )

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